Laguna 69 – Huaraz

Ya había comentado anteriormente en mi post de Ica que la gente cuando le hablan de Perú inmediatamente piensa en Machu Picchu, y sí, Machu Picchu es una de las maravillas del mundo y es totalmente imponente, pero no es ni de cerca lo único que tiene Perú, y en lo personal, creo que tampoco es lo más sorprendente, aunque todo va en gustos claro está 😊

Antes de continuar, la próxima semana escribiré una entrada de lo que sucedió como 2 horas antes de lo que escribiré en esta, para que vean que no todo en los viajes es bonito, ni cómodo a veces. =De hecho, ya está aquí)

Continuando, tal vez hayan escuchado hablar alguna vez de la laguna 69, la cual se encuentra ubicada en Huaraz a unos 4600 msnm, en el parque nacional Huascarán. Esta es una de las tantas lagunas que hay en la cordillera blanca peruana (porque hay muchas) y acá les voy a mostrar un poco del camino para llegar hasta ella.

Inicialmente hay que estar en Huaraz para poder salir hacia la laguna. A Huaraz le dicen la Suiza peruana ya que se encuentra rodeada de puros picos nevados que te hacen creer que estás del otro lado del mundo, pero me parece de más nombrarla “la Suiza peruana”, ¿y por qué? Pues porque pienso que no hay que quitarle su identidad a este pueblo peruano.

Huaraz es Huaraz, y Suiza es Suiza, así de simple

Nada más para que se den una idea (porque no tomé ninguna foto decente del pueblo)
Foto sacada de:
https://travelwiththesmile.com/blog/huaraz-peru-travel-guide/

Ya entrando en materia, acá van a encontrar muuuchos tours de un día que los pueden llevar a la laguna por precios alrededor de los 50 soles por persona (al menos en el 2018) y en este caso me parece más económico que ir por cuenta propia.

Resulta que si vas por tu cuenta a la laguna pues irás más a tu ritmo, sin embargo, fuera del pago para entrar al parque nacional, resulta que cobran la acampada dentro y esta parece ser no tan económica, a menos que vayas con una agencia claro. Tengo entendido que acampar una noche dentro puede llegar a costar alrededor de 100 soles (al menos en el momento que yo fui, puede que actualmente sea distinto) Y pues desde la entrada del parque hasta el punto en que empieza la caminada hay bastaaaante trecho, y subir allá puede ser un tanto exigente para las personas que no estén acostumbradas a estas cosas, por lo que es posible que tome más de un día.

Bueno, ya habiendo tomado el respectivo tour y haber entrado al parque natural, lo primero que lograrás ver es la laguna de Llanganuco.

Laguna de Llanganuco
Foto: Leonardo Centeno

No creas que la laguna se ve así porque le mandé full a intensidad y saturación en Lightroom, no, la laguna de verdad se ve así, esto se debe a los minerales que hay a estas alturas y afectan el color que tiene el agua.

Es un sitio muy bello, aunque lamentablemente aquí nomás empezando se me rompió la tapa del lente gran angular, quedando totalmente inutilizable y dejando mi lente desprotegido, además de que los guías afanan un montón (por eso no me gustan los tours)

Ya desde aquí, al bus de nuevo y siga un poco más al punto hasta el punto donde comienza la caminata hasta la laguna 69, el cual va subiendo su dificultad y altura gradualmente.

Inicialmente uno se puede encontrar con arroyos de agua helada y árboles con corteza de papel, cosas que parecen salidas de cualquier cuento, pero más fríos, y conforme vas avanzando logras ver los picos nevados, gigantes e imponentes.

Bosque de árboles “de papel”
Foto: Leonardo Centeno

No me considero alguien religioso, pero tampoco soy ateo, sin embargo, para mí las montañas y en especial los nevados pueden resultar ser como templos para los dioses.

De por sí ¿sabían que los peruanos llaman a las montañas “Apus”? Un Apu es una especie de santuario para los dioses, cosa que viene de sus antiguas creencias, aunque obviamente esto aplica más que todo a la parte rural.

Bueno, siguiendo el camino se pueden ver imponentes montañas como lo son los picos del Huascarán, montaña de dos picos, por la cual fue dado el nombre al parque natural, y también parte del Yanapaccha y otras montañas que lamentablemente no recuerdo su nombre.

Los dos picos del Huascarán
En cierta manera, esta vaca la sentía como si fuese una divinidad en el sitio
Foto: Leonardo Centeno

Conforme se va avanzando también se va sintiendo poco a poco más el cansancio, la falta de oxígeno, pero también se comienzan a notar algunas vistas espectaculares, donde notarás que no hay nada que envidiarle a Suiza ni otro país, porque Perú también tiene lo suyo (y tiene mucho de hecho)

Ya después de hora y media de caminata la mayoría de gente va yendo más lento y los más entusiastas que iban con toda la energía al inicio ya van un poco más mermados, e incluso dejados detrás, por eso no hay que gastar la energía a lo loco desde el inicio.

Debo admitir que esta subida representó algo un poco pesado para mí, pero no tanto por la subida, afortunadamente siempre he hecho bastante actividad física, sino por cargar el equipo de fotografía, los lentes, la cámara, todo eso te va sumando peso sin que lo notes. Además que estaba lesionado del nervio ciático, entonces la primer media hora me costaba bastante caminar hasta que mi cuerpo agarró buen calor.

Además, mientras subimos cuidé mucho que el lente de mi cámara no se rayara con mi propia ropa ni con las cosas de afuera, sumado que ocasionalmente debía cambiar el lente, y hacerlo rápido para que las fuertes brisas de estas alturas no le metieran mugre al sensor. Fue un reto personal muy interesante.

Entre más arriba estamos, mejor es el panorama (lo siento si varias de estas fotos son medio feas, eran de mis primeras panorámicas y el cansancio no me dejaba pensar bien)

Y por fin después de pasar unas esquinas blanquecinas y unas 2 horas y media de subida, se logra divisar algo al fondo de color azul turquesa, que parece salido de alguna pintura, tal vez algún montaje, pero no, esto es real.

Después de un largo esfuerzo, por fin llegamos a la laguna 69.

La selfie que nunca puede faltar (y la única foto de allá en la que salgo decente)

Lamentablemente el cielo se encontraba un poco nublado, por lo cual no se podían ver los picos de los nevados que la rodean, sin embargo, constantemente trozos de hielo caen de lo más alto, irrumpiendo en el silencio y haciendo eco entre la cuenca que se encuentra ubicada la laguna.

El color de la laguna, al igual que la anterior, se da por los minerales de la montaña, no porque yo se lo haya saturado en el revelado de la foto, y ahí donde la ven, esa cosa es helada.  Seguramente si me hubiese quedado a acampar, me metería, pero teniendo en cuenta que debíamos volver y lo menos que quería era estar mojado, preferí evitarlo esta vez.

Ya después de una no sé… ¿media hora acá? Es hora de volver, y no porque queramos realmente, sino porque el guía andaba afanando de nuevo (e insisto que por eso no me gustan los tours, al menos no los de grupos grandes)

En todo caso, no se dejen bajonear por lo que dije del tour, sigue siendo una muy buena opción si simplemente quieres ir a la laguna y regresar, es que a mí me gusta tomarme mi tiempo haciendo las fotos, y además seguramente hay algunos tours mejores.

¿Sabes por qué la llaman “Laguna 69”? El primero en responder le regalo cualquiera de estas fotos en alta calidad si responde correctamente 😊

¡Hasta la próxima!